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Debemos ser como Niños y Ayudar a los Niños - 30 de enero de 2011 Imprimir Correo electrónico

Mensaje del 30 de enero de 2011, culto vespertino, Templo 'Olivar'.

Predica: Pastor Pablo Monzalvo Pérez

 

Sinópsis:

En una ocasión Jesús dijo: “El que recibe a este niño en mi nombre me recibe a mi, y el que me recibe a mi recibe a Aquel que me envió.” Lucas 9: 46-50

¿Qué es un niño? El niño es un ser débil y sencillo, que no posee nada, no tiene ambición, no conoce la envidia, no busca puesto privilegiados,  no tiene nada que decir en relación a la avidez de los adultos.

El niño no ambiciona los honores, ni conoce las prerrogativas, entendiéndose esto por el privilegio concedido por una dignidad o un cargo, tampoco teme ser poco considerado, ni se ocupa de las cosas con gran interés. A esto niños ama y abraza el Señor; se digna tenerlos cerca de sí, pues lo imitan. Por esto dice el Señor (Mt 11,29): "Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".

En este contexto percibimos una dura advertencia para los que hagan tropezar a uno de los niños  que creen en Jesús:

Marcos 10:14 “Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.”

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” (Mateo 18:6)

En el mismo contexto, Jesús manda a no despreciar a los niños:

“Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.” (Mateo 18:10).

Dios confirma su llamamiento al hombre,  para un propósito específico para Su gloria, cuando se es niño.

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí [el profeta Jeremías], diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” (Jeremías 1:4-8).

Por lo tanto, la enseñanza es tratar bien a los niños, entrenarlos instruirlos, capacitarlos particularmente en Jesucristo y Su Palabra. Y, de otro lado, aprender a comportarnos como niños en cuanto a la malicia y humildad.

Volveos como niños  y ser humildes.

Mateo 18: 1- 5 “ En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¡quien es el mayor en el reino de los cielos?. Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos. Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.”

“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”. (Luc 14:11

Dios confirma su llamamiento para un propósito específico para Su gloria, cuando se es niño.

“Vino, pues, palabra de Jehová a mí [el profeta Jeremías], diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” (Jeremías 1:4-8).

Salmos 8: 2 “De lo boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza….”    

Mateo 11: 25 “En aquel tiempo, respondiendo Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños.”

Involucremos a nuestros niños en el Servicio: Para involucrarnos en el servicio, volvamos en humildad como NIÑOS, en  la casa y en la Iglesia. Los niños biológicos y espirituales somos parte de la iglesia y tenemos, los niños biológicos y espirituales, no sólo que estar sentados escuchando, sino siendo parte activa de la obra de Dios.

Pero para llegar a esto debemos ser ministrados eficazmente, por eso es la importancia de conocer a los niños y nosotros volvernos y ser humildes como niños.

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