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Cita del Día

Efesios 5:15-17

 “Mirad pues con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo porque los días son malos.  Por tanto no seáis insensatos sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”

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El fuego del poder de Dios Imprimir Correo electrónico

En Hechos 8: 4 dice que las cristianos del primer siglo fueron esparcidos; e iban por todas partes anunciando el Evangelio.

Luego en los siguientes versículos dice que durante su ministerio o servicio, "de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados... así que había gran gozo en aquella ciudad” .

Sobre lo mismo en Hechos 17: 6 y 8, dice que los cristianos “trastornan el mundo entero”.

Así que tenemos una consigna: seguir el mandamiento de reproducirnos en poderosos discípulos de Jesucristo, para lo cual  necesitamos el fuego o poder del Espíritu Santo, y que en el lenguaje de Jeremías 20:9, es un fuego ardiente en el corazón, que conecte con los necesitados una capacidad y satisfacción como antes no conocieron, enseñarles a  vivir una vida abundante.

Para esto necesitas recibir ese impulso de poder y hacer lo que en la sana conciencia el Espíritu desde hace tiempo me dijo que  hiciera: Iniciar esa empresa largamente planeada, enseñar a alguien que sabes lo que necesita; aconsejar, dar consuelo, ocuparte en lo que es fuego en tu corazón y que has mantenido “enfriado” a propósito; cambia de empleo o de trabajo, de negocio, o de lo que sabes que tienes que dejar porque ya entró en la inercia de la vida.

Es decir, haz lo que tengas que hacer para mostrar ese fuego que produce cambios y milagros, y desde luego que produce discípulos que trastornen su propia vida y la vida de muchos otros.

“Oye  la voz de la aventura de Dios”.  

“Cualquiera pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” Mateo 7: 24.

Pastor Pablo Monzalvo Pérez